Comparación 

Hola mis queridos lectores.

¿Te ha pasado en diferentes momentos de tu vida que siempre te comparan o te comparas con alguien? Nos ha pasado muchas veces, nos pasa en la escuela con los maestros que nos comparan con los más aplicados, con nuestros padres que siempre nos comparan desde que somos niños con los primos, los tíos, con los abuelos porque son los mejores y destacaron más que nosotros, incluso cuando llegamos a la edad adulta en los mismos trabajos, cuando los jefes nos comparan con nuestros compañeros de trabajo porque hicieron mejor el trabajo que nosotros.

Cuando nos comparamos con los demás, estamos estableciendo un estándar de éxito y felicidad que es ajeno a nosotros, lo cual puede llevar a una sensación de fracaso y desesperanza. Estamos colocando nuestro valor y nuestra autoestima en manos de otros. Nos comparamos con alguien porque creemos que es más exitoso o feliz que nosotros, sintiéndonos que no somos lo suficientemente buenos o valiosos. 

Nosotros por ende de manera inconsciente desde que somos niños nos comparan con los demás, y a causa de este acto nosotros queremos parecernos a los demás tratando de ser igual que ellos. También pasa cuando idolatramos a un personaje influyente que nos gusta su manera de pensar, su manera de comportarse con los demás, por sus aptitudes que demuestra tratando de imitar lo que hace. Llega a veces ser tanta la influencia que tienen las personas sobre los demás que hasta los imitan, y eso puede salir contraproducente porque cada quién es como es, porque al imitar ser algo que no somos,  teniendo desconocimiento de quien es somos realmente.

El autoconocimiento es algo que muchas personas no tenemos sobre nosotros, muchos somos los que no terminamos de conocernos, no sabemos que nos gusta, no sabemos nuestros defectos de carácter, no sabemos cual es son nuestras virtudes como persona, creemos saberlo pero no es cierto. Sólo contesta una simple pregunta: ¿Enlístame tus defectos y virtudes? Somos muchos los que no sabemos contestar esta pregunta, pero si sabemos los defectos y virtudes de las demás personas, ya sea tus papás, tus primos, tu pareja, tus abuelos, tus hermanos, pero ¿tu sabes quién eres? ese es el problema. Muchos nos  fijamos en los comportamientos y acciones de los demás pero no nos fijamos en lo que hacemos nosotros, nos la pasamos criticando a los demás, nos la pasamos etiquetando a las personas por su manera de ser, por su manera de comportarse llegando a las malas comparaciones con la gente que si admiran y entran en su circulo social.

Lo peor que podemos hacer es compararnos con los demás y que nos comparen. Nosotros al querer quedar bien con la demás gente llegamos a complacerlas para poder encajar y caerles bien, y si no lo hacemos nos critican y nos juzgan porque no somos como ellos quieren que seamos, llegando nosotros a sentirnos mal, depresivos, con baja autoestima, nos sentimos inferiores a los demás, y no aceptamos el hecho de que cada persona es diferente, cada quien con diferentes actitudes y aptitudes, y eso esta muy marcado hoy en día en la sociedad en la que vivimos. Nadie nos enseñó a que tenemos que descubrir nuestra manera de pensar y actuar desde pequeños, nadie nos dijo que no le vamos caer bien a todas las personas por nuestra manera de pensar y comportarnos, nadie nos dijo a nosotros que hacer las cosas diferentes a como esta acostumbrada la sociedad nos va a traer criticas hacia nosotros, que muchas personas cercanas a nosotros nos van a dar la espalda y no nos van a apoyar en nuestras decisiones que tomemos a lo largo de nuestra vida, dando como consecuencia que muchos niños crezcan con baja autoestima, con falta de carencia afectiva, con inseguridades, e incluso con depresión, llegando a la etapa adultez con dificultades para adaptarse a su entorno social.

Lo que debemos de hacer nosotros y transmitírselo a las futuras generaciones es dejar de preocuparnos por lo que otros piensen de nosotros y pensar en lo que es importante para nosotros y trabajar en ello. Hay que aprender a amarnos a nosotros mismos y aceptarnos tal como somos, con todo y nuestros defectos y virtudes que tenemos como persona. Hay que agradecer lo que tenemos, y en vez de concentrarnos en lo que no tenemos debemos fijarnos en lo que si tenemos, muchos quisieran lo que nosotros tenemos. Recuerda que no somos perfectos. Las personas que suelen parecerse a… o compararse con los demás son muy perfeccionistas y viven en función de la apariencia. Esa actitud lo único que generamos es que nos lastimemos, nos volvamos tímidos, inseguros, que estemos intranquilos, seamos envidiosos, seamos egocéntricos y estemos resentidos con esas personas que nos comparamos. Y por último, es mejor no aparentar lo que no somos. 

Muchas gracias por leerme y que pasen un excelente día.

Les saluda su amigo Luis Moreno. 💖😀


“La belleza comienza en el momento en que decides ser tú mismo”. Coco Chanel




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