Perdón

Hola mis queridos lectores.

Perdón es una palabra que a muchos les cuesta trabajo decir, no todos estamos preparados para decirla, somos muchos los que pensamos que si la decimos nos vamos a sentir inferiores que los demás. Llegamos a creer que si perdonamos a la otra persona le vamos a dar el poder de manipular nuestros sentimientos, de chantajearnos cuando ellos quieran con el simple hecho de pedir perdón. Cada cabeza es un mundo y todos lo podemos interpretar de acuerdo a nuestra manera de pensar, ya sea para bien o para mal.

El ser humano es un ser imperfecto que a lo largo de su vida se equivoca, ya sea por alguna acción que hizo mal, dijo algo que no debía decir, cometió un acto grave a la ley, etc. Ante malos actos hay que aprender a perdonar lo que hemos hecho, hay que hacer una introspección de todas nuestras acciones y que han perjudicado a la gente que nos rodea. Creemos que con el simple hecho de decir perdón ya quedó en el olvido lo que hicimos, pues no, hay que demostrarlo con hechos no con palabras, las palabras se las lleva el viento y nuestros buenos actos siempre los va recordar la gente.

Cada ser humano tiene su historia de vida, muchos hemos pasado por momentos difíciles y nos hemos topado con gente que no nos gustó su forma de actuar con nosotros, ya sea a sus ex compañeros, ex amigos, ex parejas, ex jefes, o incluso a nuestros propios padres que en muchos momentos nos pudieron haber herido con sus palabras, con sus golpes, con sus acciones, y vivimos por mucho tiempo con rencores, con resentimientos, con remordimientos, con coraje, con enojos hacia todas esas personas que nos hicieron daño en su momento y no las queremos volver a ver en nuestra vida, tal vez nunca las vuelvas a ver, pero el daño esta ahí, el daño emocional. Que mas quisiéramos que todas esas personas sintieran todos esos sentimientos negativos que sentimos y que fuera como un veneno, esperando a que la otra persona sintiera lo que nosotros estamos sintiendo. Pero que crees, todo ese veneno emocional nos lo tragamos nosotros, nosotros somos los que nos enfermamos, no ellos, nosotros vivimos toda nuestra vida con ese veneno emocional, y que a larga el cuerpo lo va manifestando, cómo lo hace, a través de enfermedades físicas como: el cáncer, la diabetes, la hipertensión, Parkinson, Alzheimer, y también enfermedades mentales como son: la depresión, la ansiedad, trastorno de la conducta, trastorno por estrés postraumático, etc. Tal vez ellos no quisieron hacerlo o no se dieron cuenta de sus malas acciones, ellos tal vez vivieron peor de lo que a ti te hicieron y no te lo dijeron, nosotros no somos nadie para juzgar los actos de otros, pero si podemos juzgar nuestros actos y la forma de comportarnos.

Todas esas heridas emocionales que tenemos reprimidas es insano para nosotros como personas, nos llegamos a hacer los fuertes, decimos que nos sentimos bien, llegando a evadir todas esas emociones que nos han marcado en nuestra vida y que no las enfrentamos en su momento, llegándonos a sentir mal con nosotros mismos viviendo en piloto automático. Muchos de nosotros nos preguntamos, ¿Por qué la gente no se acerca a mi?, ¿Por qué la gente me hace caras cuando me ve?, ¿Por qué la gente actúa de diferente manera conmigo?, a muchos de nosotros no nos importa lo que piense la demás gente, pero nos pasó por la mente esa pregunta aunque sea por un segundo, a tal grado que podemos llegar a hacer egoístas y no darnos cuenta. Esa gente se da cuenta que nos pasa algo pero ellos no nos lo van a decir, nosotros tenemos que darnos cuenta. Nos quejamos de todo, nada nos parece, siempre estamos enojad@s, no aguantamos a nadie, nos caen mal todos, estando en una fiesta familiar nos ponemos borrach@s y empezamos a hablar pestes de todos los que nos han hecho dañado en su momento pero no somos capaces de hablarlo de manera consciente, lo hacemos a través de una sustancia, dando como resultado que nos sintamos peor a como estábamos, a quedar en ridículo ante nuestra familia, ante nuestros hijos, ante el espos@, ante los amigos, ante nuestros conocidos, etc, y los mismos sentimientos siguen ahí guardados sin sanar, repitiendo ese mismo comportamiento a lo largo de nuestra vida sin darnos cuenta.

Lo que voy a decir es algo bien cierto y que yo lo he experimentado en carne propia. Si nosotros no perdonamos a todas esas personas que nos hicieron daño ya sea emocional o de manera física, créeme, aunque hagamos ejercicio, aunque meditemos y nos paremos de cabeza, leamos muchos libros de autoayuda, hagamos miles de cosas durante el día para tener nuestra mente ocupada, o que hagamos actividades que nos distraigan, JAMÁS vamos a estar bien con nosotros mismos, sólo estamos evadiendo esos malos sentimientos, mas no los estamos enfrentando, llegando a desarrollar una baja autoestima y carencia afectiva, aunque demostremos lo contrario. No le estamos mintiendo a la gente, nosotros mismos nos estamos mintiendo. Tal vez pienses que yo no soy un autor reconocido y no me vas a creer, no espero que lo hagas, lo dice la biblia (Mateo 6:14–15), lo dice Francois de la Rochefoucauld (Se perdona en la medida en que se ama), lo dice Mahatma Gandhi (Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa sabe amar), y sólo por mencionar algunos. Cuando perdonamos sabes quién va estar bien, nosotros vamos a estar bien, vamos a vivir tranquilos y en paz.

Lo que podemos hacer para aprender a perdonar es reconocer que la falta de perdón está afectando nuestras vidas, a reflexionar sobre si realmente queremos seguir sin perdonar, a expresar lo que sentimos sin bajo los efectos de sustancias, a aceptar nuestros fallos porque nosotros también nos equivocamos, y a dejar ir las situaciones del pasado que solamente nos están haciendo daño, buscar ayuda profesional si es necesario, platicar con personas a las que más les tengas confianza. Recuerda, cuando estamos bien con nosotros mismos, estamos bien con las demás personas que nos rodean.

Muchas gracias por leerme.

Les saluda su amigo Luis Moreno. 💖😀


"Tras una ofensa, la manera de recuperar el sosiego, de ganar libertad y equilibrio psicológico es perdonar. Sólo así curaremos nuestra herida y evitaremos que el resentimiento nos paralice." Demián Bucay.


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